San Marcelo fue un centurión romano de la Legio VII Gemina Pía Félix que nació y vivió en León durante la segunda mitad del Siglo III. Muy cerca de la muralla y próxima a la puerta del poniente, llamada
"Cauriense", estaba la casa de la familia Marcelo. Una diminuta capilla perpetúa en el día de hoy la memoria de ese lugar, conocida entre los leoneses como la capilla del "Cristo de la Victoria" y en ella se venera un Cristo de talla primorosa y proporciones colosales que el Marqués de Lozoya cataloga como obra del siglo XII y Gómez-Moreno del XIII. Durante las fiestas en honor del natalicio del Emperador Valerio, en el mes de Julio de 298, San Marcelo hizo pública confesión de su fe cristiana arrojando al suelo su espada y el sarmiento de vid, atributos de su rango militar, proclamando que sólo adoraría al Dios del Cielo y de la tierra. En el mismo lugar de los festejos fue apresado y sometido a los primeros interrogatorios, siendo posteriormente enviado a Tánger para ser juzgado por el prefecto Agricolao. Fue condenado a muerte y decapitado, junto a su esposa Nonia y sus doce hijos (Claudio, Lupercio, Victorio, Facundo, Primitivo, Emeterio, Celedonio, Servando, Germano, Fausto, Jenuario y Marcial), el 29 de Octubre de 928. Es considerado uno de los primeros mártires de la Iglesia en Hispania. A partir del Edicto de Milán (sólo 13 años después de la muerte del santo) se comienza a venerar su figura en León. En el año 1.471, durante una incursión de los ejércitos del Rey Alfonso V de Portugal por el norte de África para vengar agravios recibidos, los soldados portugueses descubrieron el sepulcro de San Marcelo en Tánger. Una lápida con la inscripción "A Marcelo, mártir de León" hizo fácil el hallazgo. La noticia fue recibida con júbilo en la capital leonesa. Tras largas y dificultosas gestiones ante autoridades y cristianos que no estaban dispuestos a desprenderse de tan veneradas reliquias, el Rey Fernando el Católico consiguió del de Portugal las licencias oportunas para el traslado del cuerpo. El Martes de Pascua del año 1.493 y con la presencia no sólo de toda la ciudad sino del propio Rey Católico, el cuerpo de San Marcelo entró en su ciudad por Puerta Moneda y en su Iglesia por la calle de la Rúa.
La Iglesia que lleva su nombre fue fundada (algunas fuentes hablan de restauración, con lo que la iglesia original debía de ser aún más antigua) durante la época de Ramiro I (sobre el 850), Rey de Asturias, al que se deben también las edificaciones de Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, ambas muy cerca de Oviedo. Fue destruida por Almanzor y se reedificó por primera vez en 1.096 por el Obispo Don Pedro, coincidiendo con la fundación del hospital que allí se albergó. En 1.493, al traer desde Tánger el cuerpo de San Marcelo, surge la idea de edificar un nuevo templo para albergar sus reliquias. Para ello se decidió reedificar la antigua Iglesia por completo en el año 1.588 por los maestros Juan del Ribero y Baltasar Gutiérrez, aunque quizás la torre, totalmente de ladrillo, sea más antigua. Las obras sufrieron bastante retraso y finalizaron en 1.628.
Las reliquias del santo se hallan en una arqueta de plata colocada bajo el Altar Mayor. En él nos encontramos un retablo barroco, obra del escultor Santiago Velasco, en donde podemos ver las figuras de San Marcelo junto a las de sus doce hijos y la de su mujer Santa Nona o Nonia (mártires también), la cual también tiene una Iglesia dedicada a su culto en León. Estos dos templos, junto al de San Martín, son los principales centros neurálgicos de la Semana Santa de León.
A la derecha del Altar Mayor nos encontramos la Capilla de Don Antonio de Balderas, construida en 1.628, y en la cual está expuesto al culto el "Cristo de la Agonía", imagen titular de la Cofradía, realizada en 1.631 por Gregorio Fernández. También del gran escultor español nos encontramos en esta Iglesia la imagen de la "Virgen Inmaculada" y la cabeza de la imagen de San Marcelo. Completan el rico tesoro de este Templo parroquial el sagrario, arquetas (procedentes estas, junto con algunas vestiduras sagradas del desaparecido monasterio de San Claudio), relicarios, cruces procesionales, vasos y vestiduras sagradas de riqueza y belleza inigualable. A destacar entre las arquetas la que contiene las reliquias de San Ramiro, obra del platero leonés Fernando de Argüello, datada en el año 1.604.
Para aclarar la confusión que existe sobre el particular, digamos que San Marcelo es el patrono de la ciudad de León, que San Froilán lo es de la Diócesis y que la Virgen del Camino es la patrona no sólo de la provincia sino de toda la Región Leonesa.